El S&P 500 subió 19% desde enero y los analistas ya tienen historia: fue la IA, siempre la IA. La diferencia es que antes la IA era el argumento para comprar Nvidia. Ahora es el argumento para comprar todo — incluindo a esas empresas que llevan una década sin ganarle al índice. El consenso encontró su coartada y no va a soltarla fácil.
El problema es que cuando la IA es el motivo, cualquier cosa que toque sube. No importa si el earnings beat es de 3 dólares o de 30 centavos — si la palabra mágica aparece en el earnings call, el precio responde. Eso no es análisis. Es contaminación narrativa. La curva de yields lleva meses diciendo que el mercado está precio para la perfección, pero nadie quiere escuchar eso cuando hay una historia que vender.
El artículo de Barron's señala que Micron y los semiconductores son el puente entre la IA teórica y el resto del mercado. Quizás. O quizás el puente es de papel y alguien va a descubrirlo cuando el tipo de cambio no acompañe, cuando Banxico o la Fed digan algo que no estaba en el guion. El mercado dice una cosa; la realidad suele decir otra — y generalmente tarda entre tres y seis meses en cobrarse la cuenta.
La pregunta no es si la IA merece un rally. La pregunta es cuántos nombres en ese rally están ahí porque lo merecen y cuántos porque el viento soplaba a favor. Cuando el viento se pare, lo sabremos. Pero para entonces ya habrá alguien explicando que fue otra cosa.